sábado, 17 de abril de 2010

El hombre que vivía demasiado.

Vivimos habitualmente como nunca fuera a alcanzarnos la muerte. Sin embargo, un hombre vivía cada día como si fuera el último de su existencia. Cuando su vida llegó a término, y miró hacia atrás, no encontró nada de lo que arrepentirse. Todos los días de su vida tomó las decisiones correctas.

Publicado en www.a1h3.com el 18/01/2009

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