lunes, 15 de noviembre de 2010

Huey Lee, empresario de Silicon Valley

Huey Lee presidía la empresa "Advanced Technical Services2" en los años ochente.

"En cambio, los talleres de Lee son locales limpios, amplios y bien iluminados. Sus empleados -mexicanos, chinos, vietnamitas, filipinos- atienden a su tarea con tanta minuciosidad que las devoluciones por defectos de fabricación están muy por debajo de la media industrial. Los efectos del medio ambiente se peden apreciar, no sólo en la calidad del trabajo, sino también en el hecho de qe los empleados hacen entrar a otros miembros de sus familias en la empresa. La causa de que Lee motive a sus empleados para que se muestren tan meticulosos en un trabajo tan repetitivo, y de que haya creado una cultura positiva en una actividad por otra parte tan monótona, debe remontarse a su país natal, China.

El padre de Lee se crió en una granja de Sacramento y se graduó en contabilidad en la Universidad de California, Berkeley, en 1926. Sin embargo, por el hecho de ser oriental, en aquel tiempo no pudo encontrar un empleo en su especialidad y tuvo que empezar a trabajar como carnicero en una tienda china de comestibles.

'Se hartó de ello porque no había estudiado durante cuatro años para ejercer esta actividad. Sin embrgo, no había para él otros puestos de trabajo... a causa de la discriminación. Por lo tanto, rompió sus documentos de ciudadanía y regresó a China con cien dólares en el bolsillo. Todo un aventurero.'

Gracias a su educación norteamericana, el padre de Lee tuvo una serie de buenos empleos, entre ellos el de administrador de las Fuerzas Aéreas chinas y finalmente el de director general de un banco. En ese banco se encontraba cuando los comunistas asumieron el poder.

'En 1948, huimos a Hong Kong, donde permanecimos durante siete años como refugiados, carentes de ciudadanía y de toda categoría. Fuimos a la escuela en Hong Kong, y él trabajaba allí como director en el mismo banco. Cuando todos terminamos el bachillerato, mi padre no disponía de dinero para costearnos estudios superiores, ya que esto era muy caro. Por consiguiente, decidió acogerse al estatus de refuguado y regresar a Estados Unidos, para que nosotros pudiéramos proseguir nuestra educación. Sacrificó su buen empleo y regresó aquí, para favorecernos a nosotros. Sin embargo, él era ya demasiado viejo para conseguir un empleo y, por tanto, pidió dinero prestado a unos parientes y montó un pequeño negocio de comestibles en Oakland. Todos le ayudamos en la tienda, y ésta nos sustentó durente nuestros años de estudiantes. Finalmente, cuando todos conseguimos nuestros títulos universitarios, cerramos la tienda y nos dedicamos a sustentar a nuestros padres.' "

Extraído del libro "Las gentes de Silicon Valley" de Thomas Mahon, Editorial Planeta de Agostini, 1985.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Los impuestos sobre el capital, sí afectan a la creación de empresas

No son especulaciones; Tomas Mahon, nos ofrece unos datos sobre este asunto, todos referidos a Estados Unidos, sobre la inversión en nuevas empresas.

"El obstáculo principal que se alzaba entre los empresarios y los financieros de aventuras a mediados de la década de 1970, era un elevado impuesto sobre los beneficios del capital, que se quedaba con cuarenta y ocho centavos por cada dólar de beneficio procedente de una inversión de capital. Este obstáculo, además de los riesgos implicados y de la recesión existente en aquellos tiempos, congeló virtualmente toda actividad de puesta en marcha de empresas entre los principios y el fin de los años setenta.

En 1969, cuando el impuesto sobre beneficios del capital era del 25%, se invirtieron más de ciento setenta millones de dólares en nuevas compañías. En 1972, el impuesto se elevó hasta el 48%, y en 1975 sólo se comprometieron diez millones de dólares en dinero en efectivo, para nuevas empresas que comenzaban en todo el país. En 1969 se registraron en escrituras públicas casi setecientas empresas pequeñas. En 1975 este número se redujo a cuatro.

Gracias, sobre todo, al apremio que significó la American Electronics Association, con base en Palo Alto, finalmente el impuesto sobre beneficios del capital descendió al 28% en 1978.

El efecto fue inmediato. En el año 1977 se confiaron a las firmas de inversión de capitales treinta y nueve millones de dólares para invertirlos en nuevos negocios. En 1978 esta cifra subió vertiginosamente hasta quinientos setenta millones. En 1980 el impuesto fue reducido nuevamente, esta vez a un 20% y, como resultado, en 1982 se dispuso de mil setecientos millones de dólares en dinero efectivo. Y gran parte de ese dinero procedía de una fuente hasta entonces inasequible: los fondos de las cajas de ahorros. Una aprobación tácita del Departamento de Trabajo de Estados Unidos permitió, en 1979, invertir una pequeña porción de esos enormes fondos en sociedades para la inversión de capital. Ya no se creía que el riesgo inherente violara el concepto del 'hombre prudente'.

En realidad, el éxito de tantas nuevas empresas convirtió en una perfecta imprudencia el hecho de no invertir en ellas. E incluso un pequeño porcentaje de casi un billón de dólares no deja de representar un puñado de dinero.

Por lo tanto, a fines de la década de 1970 se rompió el dique y el frenesí de la puesta en marcha pudo dar rienda suelta a sus afanes."

Nota del autor: Las cifras sobre la fluctuación de los capitales de inversión proceden de la Venture Economics Division de Capital Publishing Corp., de Wellesley Hills, Mass.

Cita extraída del libro "Las gentes de Silicon Valley" de Thomas Mahon - Biblioteca Deusto de Empresas y Empresarios, Planeta-De Agostini 1995.

Para facilitar su estudio, se ponen en un cuadro los datos ofrecidos por Thomas Mahon.


Año
1969
1972
1975
1977
1978
1979
1980
1982
% impuesto sobre el capital
25%
48%
48%
48%
28%
28%
20%
20%
Se permite la inversión fondos de cajas de ahorros
No
No
No
No
No
Si
Si
Si
Millones de dólares invertidos
170

10
39
570


1700
Nuevas pequeñas empresas
700

4